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Las primeras consecuencias del estrés pueden parecer pequeños detalles sin importancia, pero conviene prestarles atención para evitar que se conviertan en un problema mayor.
- Dolores de espalda y cuello. La tensión se acumula en los músculos de la espalda.
- Insomnio. Los problemas para conciliar el sueño y la falta de descanso agravan las situaciones de estrés.
- Dolores frecuentes. Dolor de cabeza, acidez de estómago, indigestión o digestiones difíciles, etc.
- Nerviosismo, exceso de actividad, ansiedad, angustia. Impaciencia e irritabilidad: se descarga la tensión al menor estímulo.
- Falta de concentración, fatiga intelectual, inapetencia a las tareas habituales, descuidos, descenso del rendimiento intelectual o físico, etc.
- Depresión, tristeza, abatimiento general.
- Dificultad de recuperación, agotamiento constante: se hace difícil levantarse por la mañana.
- Fatiga sexual, descenso del deseo, dificultades en la erección y en el orgasmo.
- Aparición de tics y movimientos involuntarios.
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