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- Restaurar el riego sanguíneo
- Flexibilizar los músculos
- Calmar el dolor
- Relajar el sitema nervioso
- Liberar tensiones (estrés-fatiga mental).
- Preparar el sistema muscular para el deporte
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A través del sistema nervioso, el masaje relaja la mente. En las zonas sobrecargadas, contracturadas, se produce una falta de riego sanguíneo que es precisamente lo que mantiene la contractura.
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El masaje favorece la capilarización y micro-circulación en todas las partes del músculo, nutriéndolo y permitiendo que recupere su equilibrio y deshace las adherencias que se producen entre las diferentes capas musculares.
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El efecto mecánico del masaje favorece la recuperación de la elasticidad en los músculos acortados (sobre-utilizados) y tonifica los atrofiados debido a un uso poco frecuente.
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El masaje tiene además efectos analgésicos en zonas doloridas y ayuda a eliminar productos residuales de nuestro organismo, como el ácido láctico.
El masaje es también un buen recuperador de la fatiga muscular después del deporte, ayudando al músculo a recuperarse antes.
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Así, el masaje relaja, alivia el dolor, favorece la micro-circulación, mejora la elasticidad…
Es un perfecto recuperador del equilibrio del sistema muscular, por eso, el cuerpo lo pide: necesita masajes.
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